Antecedentes


El progreso de un estado o región especifica, está en función de la efectiva y eficiente aplicación de sus recursos; del talento de su gente; del aprovechamiento de las oportunidades del mercado global; y de la capitalización de sus ventajas competitivas que le permitan generar riqueza y con ello contribuir a mejorar las condiciones de bienestar de quienes la habitan.


Para alcanzar un progreso ordenado y más equitativo en el nuevo entorno competitivo y de mercado, un factor primordial es crear el ambiente propicio y perdurable para hacer negocios bajo una política de desarrollo integral sustentable. Dado lo dinámico y complejo que resulta alcanzar una condición favorable en este sentido, los gobiernos se enfrentan a una constante presión ante la que es necesario hacer una profunda reflexión del estado actual y deseado de los "motores económicos", generadores de riqueza de la entidad, que conduzca al establecimiento de un plan estratégico que les permita a estos sectores una solida consolidación y ser competitivos globalmente.


La consolidación de aquellas actividades generadoras de riqueza que conforman cadenas productivas desde la provisión de insumos, la producción primaria, la industrialización, hasta la comercialización de los productos y servicios en los mercados terminales, trae como consecuencia el desarrollo de otras industrias relacionadas y de soporte. A su vez, la prominencia alcanzada en los sectores motores traza la pauta para crecer a nuevos productos dentro de la misma industria, o inclusive a nuevas actividades no necesariamente relacionadas con los motores económicos.


La experiencia exitosa de países, ciudades, industrias y empresas que han establecido una planeación estratégica de su futuro basada en un diagnóstico de sus retos y oportunidades presentan tres características fundamentales:

  • Enfoque hacia aquellos sectores "motores" de la economía: generadoras de riqueza.
  • Trabajo colaborativo entre gobierno, iniciativa privada y sociedad organizada.
  • Perspectiva estratégica, sustentada en una visión, estrategias y proyectos en el horizonte de tiempo.

Dentro de este marco, Chiapas, estado de múltiples contrastes, con serios problemas reflejados en indicadores de bienestar de la población y de su economía, presenta a la vez, un gran potencial de desarrollo dada la riqueza privilegiada de sus recursos naturales, y al patrimonio histórico y cultural, decidió emprender un proyecto de desarrollo regional de largo plazo denominado "Chiapas Visión 2020".


Estructura del Proyecto:

El Proyecto se estructura en dos partes, la primera, de Diseño que consistió en el establecimiento de las bases salidas en las que se fincar el desarrollo económico y social futuro del estado, que inicio en abril de 1998 y concluyo en febrero del año 2000.

Y la segunda, que representa el gran reto para la sociedad chiapaneca y consiste en la Implementación o puesta en marcha del proyecto y el Seguimiento del mismo que inicia en marzo del 2000 y que continúa de manera permanente sin fin.


Planeación Regional:

Este proyecto representa un esfuerzo sin precedente de planeación regional para el estado de Chiapas, con una perspectiva estratégica de largo plazo fincada en una visión compartida del Gobierno en sus tres niveles, el sector productivo y la sociedad civil, que tiene el propósito de ampliar las oportunidades de desarrollo de la población a través de estrategias y proyectos que estimulen la inversión, el empleo y la productividad de los pilares de la economía del estado, mejorando así las condiciones de vida y bienestar de la población.

El enfoque de este trascendental proyecto es hacia la competitividad global, las oportunidades que presenta el mercado, y a la vocación y potencial productivo de las regiones del estado.


Objetivo:

Impulsar el desarrollo económico y social del Estado de Chiapas y sus regiones, fundamentado en una visión compartida entre la sociedad, el sector productivo y el gobierno.


Visión estatal:

Chiapas, líder en Agro negocios y Turismo.

Un estado que se distingue por su estabilidad en el ámbito político y social, su desarrollo económico en equilibrio con el medio ambiente; donde sus habitantes cuentan con el respeto de su integridad personal y de sus bienes, con altos estándares educativos y de salud, adecuados a su desarrollo.